Se debe principalmente a la pérdida de la función contráctil secundaria a la atrofia muscular esquelética inducida por;
1.ENVEJECIMIENTO (dinapenia,sarcopenia y osteopenia).
2.Aumento en la DEGRADACIÓN de las proteínas musculares por
a) INMOVILIZACIÓN, con pérdida de miosina, atrofia y pérdida de fuerza.
b) INFLAMACIÓN crónica en trastornos cardiovasculares y respiratorios.
3.NEUROGÉNIA debido a obstrucciones o interferencias de la señal nerviosa hasta la neurona motora debido a lesión espinal o enfermedades (esclerosis de Graves, de Guillain-Barré..)
4.Miastenia gravis o distrofias musculares (DM) debidas a defectos genéticos.
Las Intervenciones farmacológicas utilizan inmunosupresores como los inhibidores de la calcineurina,interleucina, TNF-α, etc, ya que podrían aliviar el fenotipo de la enfermedad. Sin embargo, algunos fármacos inducen el desgaste muscular (glucocorticoides o agonistas de PPAR) empeorando a la larga la enfermedad.
Por lo tanto, una combinación integrada de programas de rehabilitación de EJERCICIOS DE FUERZA MUSCULAR individualizado a las características de la persona y estado de la enfermedad junto con una INTERVENCIÓN DIETÉTICA RICA EN PROTEÍNAS es un enfoque adecuado para mejorar funcionalidad, lo que mejora la salud general y la calidad de vida de las personas afectadas.